QUERER ES PODER...


domingo, 22 de mayo de 2016

Bronce en la Copa del Mundo de Sudafrica

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El año 2016 está marcado por el acontecimiento deportivo más importante que existe en ciclismo adaptado, las Paralimpiadas de Rio de Janeiro. Todos los paraciclistas que participan en pruebas de la Unión Ciclista Internacional UCI y logran buenos resultados, aportan puntos UCI a su país, según el número de puntos logrados para España, se asignaran unas determinadas plazas para Rio.

El paraciclismo masculino español ha logrado 8 plazas para Rio, que se repartirán entre ciclistas de pista y ruta, y entre todas las especialidades de ciclismo adaptado que hay como tándems de ciegos, bicicletas, triciclos, handbikes…etc. Las handbikes no compiten en pista, perdiendo opciones de medalla frente a otras especialidades que pueden optar a ambas (pista y ruta), por lo tanto la clasificación de una handbike para Rio es, muy, muy difícil….. o estas en disposición de medalla o no es posible acudir a las Olimpiadas.

Mi objetivo para 2016 es participar en competiciones internacionales de alto nivel y ver que opciones de medalla puedo tener. Como prueba de fuego decidí acudir a la primera Copa del Mundo de Ciclismo adaptado del año, se disputaba en Pietermarizburg, Sudáfrica, los días 6-7-8 de Mayo.

Una contrarreloj larga y con desnivel acumulado, junto a una prueba en ruta dura por los fuertes repechos, la convertían en una Copa el Mundo ideal para mis características.


Volar a Sudáfrica requiere varias escalas aéreas ya que no hay vuelo directo desde España. Saliendo de Barcelona por la tarde, haciendo escala en Paris, llegamos a Johanesburgo a primera hora de la mañana. Aquí debíamos coger otro vuelo a Piertermarizburg pero serían más de 24 horas de viaje y decidimos hacer una noche de hotel y recorrer al día siguiente, en coche de alquiler, los 480km que nos separaban del lugar de la carrera. Una paliza de viaje que deja las fuerzas mermadas.

Mis máximas expectativas en Sudáfrica estaban puestas en la prueba Contrarreloj, a disputar el sábado 7 de mayo a las 14h. Un total 18,45 km y fuertes desniveles. Tras reconocer el trazado varios días antes, analizar las curvas peligrosas y donde debía apretar, mis impresiones eran positivas aunque esperaba algo más desnivel. El listado de inscritos no era amplio y aunque faltaban algunos de los mejores handbikers de mi categoría, había corredores a los que nunca había ganado, como excampeones del Mundo o medallas en Paralimpiadas. El objetivo de la medalla era más que difícil pero lo iba a luchar.

El día previo a la contrarreloj descansé bastante bien, algo complicado ya que normalmente me comen los nervios. El día amaneció triste, algo lluvioso pero fue mejorando conforme pasaban las horas. Coloqué el rodillo para calentar 45 minutos antes de mi salida. Mis sensaciones los días anteriores a la carrera habían sido buenas, llegando a umbrales óptimos de vatios, disfrutando en las rampas duras, recuperando perfectamente. Según caliento, sé si la contrarreloj será buena o no. Este días mis sensaciones eran algo peores que los días anteriores. Intento alejar estos pensamientos negativos, “son nervios, me digo, todo irá bien”.

Tras pasar el control de la UCI que verifica que la handbike es correcta para la competición, subí al cajón de salida. 5,4,3,2,1….gooo!!! Arranqué con fuerza pero sin pasarme, calculaba que el tiempo de los mejores contrarrelojistas estaría entorno a los 30 minutos, demasiado larga para malgastar las fuerzas al principio. Nada más salir, comienza un repecho constante, largo pero sin excesivo desnivel.

Debía recorrer 18,45km, 3 vueltas a un trazado de más de 6,15 km. Antes de completar la primera vuelta, el excampeón del mundo, el austriaco Walter Ablinger, que salía 1 minuto detrás de mí, había llegado a mi altura. Cuando te supera un rival, los ánimos se vienen a bajo pero intenté pensar que yo siempre acabo mejor de lo que empiezo, “vamos todavía falta mucha crono”

Mis sensaciones eran peores que en días anteriores y me costaba mantener los vatios que tenía establecidos. La segunda vuelta la rodé mejor, encontré ese ritmo bueno que te permite ir alto de pulso y con buenas sensaciones. Sabía que en la tercera debía darlo todo y así lo hice. Terminé los últimos kilómetros con todo lo que tenía, sacando fuerzas de donde no había energía.

Rodé cada vuelta en torno a las 11 minutos, a más de 32,5km/h. Con un tiempo final de 33:21 minutos. Fui muy regular pero no estaba satisfecho. La media de vatios era inferior a otras contrarrelojs que he hecho y este año estaba preparado para superar mi media de potencia. Algo decepcionado y con cara de pocos amigos, me fui directo al rodillo para decalentar. Mientras pedaleaba en el rodillo, reflexionaba con lo ocurrido, “quizás he perdido potencia en las bajadas” me decía, cuando de repente, oí por la megafonía mi nombre. No le hice caso ya que pensaba que hablaban de los participantes pero cuando lo oí por tercera vez, me puse nervioso y pedí que se acercaran a ver los resultados.

Había logrado la medalla de bronce. Había logrado mi objetivo. Había hecho realidad un sueño que parecía inalcanzable. Una medalla en una Copa del Mundo. Un resultado muy justo pero que recompensa mi trabajo y esfuerzo del año. Alejado del primero a más de 3 minutos y muy cerca del 4º clasificado, tan sólo 14 segundos de diferencia y del 5º a 22 segundos. El objetivo estaba logrado y mi alegría era enorme.


Después de un día con grandes emociones, es cuando más me cuesta dormir. Al día siguiente tenía la prueba en ruta, 49,2 km, 8 vueltas al trazado del día anterior. Debía descansar para rendir, me cuesta recuperar cuando lo doy todo. A las 6:00h de la mañana sonó el despertador.

El domingo 8 de mayo, a las 10:45 horas tenía lugar la salida de la prueba en ruta. Llovía. Correr en mojado es muy peligroso para cualquier bicicleta y más para una handbike que sólo dispone de un único freno en la rueda delantera. Día desapacible y me esperan casi 50 km y cerca de 600 metros de desnivel positivo.

No me gustan las salidas que suelo hacer ya que siempre pierdo la cabeza de carrera en las arrancadas iniciales. Mi planteamiento: salir a tope y mantener la rueda de los mejores, para intentar descolgar a rivales directos al final de la prueba y volver a optar a la medalla.

La cámara de llamadas me sitúa en primera línea de salida al quedar tercero en la contrarreloj del día anterior. Saludo a izquierda y derecha. Se hace el silencio y la cuenta atrás. Arrancó con una fuerza inusitada. Me posiciono en primer lugar del grupo. Imagino que en breve me pasaran los rivales y es allí cuando debo mantener sus ruedas. Nadie me pasa. Voy como una moto. Entro en la primera curva a 400 metros de la salida en primera posición. Comienza el repecho y decido abrirme para dar paso a algún relevo.

El relevo llega, pero es un relevo demoledor. Voy hasta las orejas de ácido láctico y los brazos no me dan para más. Intento mantener la rueda, lo consigo unos metros pero ese no es mi ritmo. Sufro por mantener las ruedas pero no soy capaz y poco a poco se abre un hueco insalvable con los rivales. Decido llevar mi ritmo. "Regula la intensidad, queda mucha carrera, siempre vas de menos a más", me digo. Aunque la realidad es que me ha faltado experiencia, extenuado, no he sabido regular mis fuerzas en los momentos importantes.

Desde este momentos, aparecen un montón de despropósitos que alejan la medalla de forma irremediable. A los pocos kilómetros, la pierna derecha se me cae por debajo de la defensa delantera. Me roza el pie en el suelo en las curvas a derecha. Busco un sitio para parar, debe ser cerca de alguien que me ponga la pierna en su sitio y en bajada para volver a lanzar la handbike. Observo unos espectadores y tiro de freno para detenerme. El suelo está mojado y provoca una frenada de 15 metros donde voy deslizando por el asfalto sin poder detenerme. Acuden a mi y me posicionan la pierna derecha. Arranco con fuerza y a los pocos kilómetros, en otro badén, la pierna derecha vuelve a salirse. Pedaleo unos cuantos kilómetros tomando precauciones en los giros a derecha. Al rato, observo al rodilla derecha y veo que la llevo manchada de grasa. La cadena me está rozando en mi rodilla provocando una herida. Detengo la handbike, abro el cinturón, me incorporo, aflojo las cinchas de las rodillas para dejarlas caer, vuelvo a posicionarme la pierna y arranco. Al rato la pierna derecha vuelve a estar por debajo de la defensa y solo pienso en acabar cuanto antes para que la herida de la rodilla no vaya a más. Observo que no vengan rivales por detrás y con la pierna derecha fuera de lugar, termino lo más dignamente que puedo.

Siempre intento controlar todos los aspectos de la handbike para evitar problemas como el de hoy. Desconozco si la lluvia mojada destenso las cintas donde apoyo los pies o al salir precipitado del rodillo el día anterior, solté tensión en los apoyos. La cuestión que la prueba en ruta fue un auténtico despropósito.

Siempre se me da mejor la contrarreloj que la prueba en ruta. Compito mejor contra mi mismo que contra los rivales. A pesar de los problemas en la ruta, terminé muy satisfecho con la participación en Sudáfrica. Había logrado mi objetivo, llevarme a casa una medalla de Copa del Mundo.

Gracias a todos los patrocinadores que han hecho posible mi presencia en Sudáfrica. Gracias a todos los que me animáis, recibo vuestra fuerza y energía para seguir logrando buenos resultados. Todo es posible. QUERER ES PODER.

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