QUERER ES PODER...


martes, 17 de noviembre de 2015

Mallorca HandBike Tour 2015

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Una de las pruebas más duras del calendario nacional de handbike es la Mallorca Handbike Tour: 3 días de competición, largas distancias recorridas y muchos metros de desnivel subido. Sin duda, un circuito que se adapta muy bien a mis características y al que acudí ilusionado después de no poder hacerlo el año anterior por una infección de orina.

El jueves 22 de octubre viajé a Palma de Mallorca, de allí traslado al hotel Viva de Playa de Muro, todo perfectamente organizado para llegar a la reunión explicativa de la prueba. Mucha presencia internacional con participantes de Inglaterra, Alemania, Portugal, Polonia, Holanda…etc

A las 6:50h sonó el despertado el viernes. Debíamos estar listos y en la bicicleta a las 9h para ir pedaleando hasta la localidad de Pollenca donde se disputaba la primera prueba de la Vuelta a Mallorca. Una contrarreloj de 13,1 km, sin grandes desniveles pero con varios giros de 180 grados por rotondas que mermaban la potencia y la velocidad. 


Salí de los primeros. Fue positivo, no enfrié la musculatura esperando la salida. Arranque fuerte el primer kilómetro, intenté mantener una potencia elevada pero sin pasarme, tenía miedo de vaciarme antes de llegar a los últimos kilómetros. Estaba sorprendido con la potencia que estaba moviendo, mis fuerzas no mermaban y aunque el paso por la rotonda penalizada mis vatios, salía de curva con fuerza para lanzar la handbike y mantener un ritmo constante.

Terminé 3º de mi categoría MH3, con un tiempo de 22:38 a una media de 35,6 km/h, a escasos 20 segundos del ganador, el inglés Chris Madden y a 10 segundos del alemán Lars Hoffman (ganador de la carrera de Jerez de hace 1 mes). Satisfacción contenida, la contrarreloj me encanta y no me gusta perder. El resto de los rivales estaba a más de 30 segundos así que a priori, entre nosotros debía estar el podio.

El sábado 23 de Octubre, a las 9h, tuvo lugar la salida de la próxima etapa. 67 km, calificados como de media montaña, con subidas y bajadas contantes, que convertían el recorrido en un auténtico rompe brazos.

Estaba mal situado, el último del pelotón. Arranqué con un plato 34, siendo que casi todos arrancan con el plato grande, un 50-52. Eso me permite lanzar con facilidad la bici en los primeros metros, lograr un buena velocidad punta y por un hueco que encontré por la izquierda, llegué a la altura de los 10 primeros. Plato grande y a mantener la rueda. Durante los 4 primeros kilómetros el ritmo fue impresionante, si se cortaba el que estaba delante, era imposible enganchar la cabeza de nuevo. Y eso me pasó a la salida de una curva. El grupo se estiro, se fraccionó en varios pelotones y no tuve la fuerza necesaria para engancharme al grupo delantero. Mis dos rivales directos se escapaban y yo me encontraba pedaleando en solitario.

Tras un rato de soledad donde no bajé la intensidad, llegó a mi rueda Vicente Arzo. Pedaleamos juntos pero un grupo de ingleses que rodaba fuerte nos alcanzó. La velocidad era elevada en el llano pero en las subidas, los ingleses flaqueaban. Tras más de 10 kilometros sin ver rivales, observamos en la distancia al alemán Lars Hoffman. Arzo hizo un esfuerzo increíble para llevarme a su altura. Gracias Don Vicente.


Pedaleábamos un pelotón de 10 personas y la velocidad era endiablada en las bajadas. A falta de 20 km para meta, observamos en la distancia un casco blanco, los que llevan los MH3, era el inglés Chris Madden junto al portugués Andre Sobeiro. Contactamos con ellos. Intenté estar en los primeros puestos del grupo para evitar cortes, ataques o cualquier incidente. Tras pasar varias rotondas, el pelotón se corto y entré en línea de meta con el mismo tiempo que el inglés y a 4 segundos del alemán. Todo estaba por decidir en la etapa reina del domingo.

A las 6:50h del domingo, sonó el despertador. Había dormido mejor que ningún día y me sentía con ganas de hacerlo bien. Llegaba mi terreno. 72 km y más de 900 metros de desnivel positivo hacia el Cabo Formentor.


Me situé en segunda línea de salida. Todos arrancaron más suaves, como sabedores de lo que estaba por llegar. Rápidamente se formaron grupos según objetivos de cada uno. Un alemán, un inglés, un portugués y un español nos fuimos hacia delante.


El primer repecho de 3 km al 6-7% fue durísimo. Se subió a un ritmo increíblemente elevado, como para hacer una selección cuanto antes. El inglés llevaba el peso del grupo y no bajaba la intensidad. Todos aguantamos pero en mi mente pensaba “como esto siga así, no aguanto el próximo repecho”. Faltaba lo más duro, la subida al Cap Formentor. En los primeros repechos, se alcanzaron rampas de más de 10%, fue allí cuando el alemán y el portugués desistieron del ritmo impuesto por el inglés. Yo, mantenía la rueda del inglés, quien me probaba con asiduidad con cambios de ritmo explosivos que a duras penas respondía.


Coronamos el cabo Formentor y me lancé primero en la bajada para tener más control en la trazada de las curvas. Tras el primer descenso, comenzamos a subir, venían los repechos más duros. El inglés llegó por detrás me sobrepasó e impuso un ritmo infernal. Aguanté los primeros 300 metros, de continuar así, sabía que podía reventar y sabía que todavía faltaba coronar el ultimo repecho de 3 km donde si tenía fuerzas pensaba atacar. Me abrió un hueco y Chris se fue en solitario.

Me llevaba una ventaja de 30 segundos así que apuré en la bajada para contactar con él, a escasos 2 km de comenzar la última subida lo logré. Me había tomado un gel y comenzaba la hora de la verdad. El inglés tomo la cabeza e impuso un ritmo elevadísimo. Intente mantenerle pero no fui capaz. Me abrió un hueco importante y pensé más en conservar la segunda posición que en ganar la Vuelta.

Acompañado de Sebastián Mascaró, ciclista que milita en un equipo profesional continental de Burgos, intenté mantener un ritmo bueno de vatios pero sin vaciarme. Tras coronar, Sebastián se lanzó en un descenso trepidante. Me marcaba la trazada de las curvas y alcancé más de 75 km/h en un terreno plagado de curvas peligrosas. Faltaban 18 km para meta. El inglés iba por delante. Me llevaba los 20 segundos de la crono. No tenía contacto visual en las rectas así que supuse que la distancia entre nosotros era importante. Planteé esos 18 km como una crono. Regular un ritmo alto de vatios y mantenerme concentrado. Rodaba rápido, alentado por varios ciclistas que se unieron a mi ruta.

Tras el esfuerzo, no pude contactar con Chris y entré en meta 1:30 minutos después. Mi ventaja con el alemán Lars Hoffman fue de más de 7 minutos y así me alcé con el segundo puesto de mi categoría MH3 y el 7º puesto de la general absoluta, ganada por el Campeón Olímpico y del Mundo, Rafal Wilk.


Sin duda tengo mucho que mejorar, los mejores del mundo cada vez están más cerca pero todavía falta mucho para llegar a su altura. Lo seguiré intentando y espero que poco a poco, las distancias sean más cortas. Estoy con pruebas y cambios en la handbike, dando los últimos coletazos a una temporada larga y logro un gran resultado en Mallorca que me hace ser positivos de cara al 2016 donde daré lo mejor que tengo para lograr mi sueño. Querer es poder.

Gracias amigos del TEAM QUICKIE SOPUR, juntarnos siempre es una gran satisfacción. Felicitar a la organización por su gran trabajo y espero poder regresar el año próximo. GRACIAS
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